jueves 10 de diciembre de 2009

Cambio climático: Los ricos negocian un acuerdo político "no vinculante" que les libra de culpas y obligaciones

El Sur pregunta al Norte: Saben que están obrando mal y sus víctimas les piden clemencia, ¿cometerán el asesinato?, ¿Enviarían a sus hijos en un avión que tiene sólo el 50% de posibilidades de aterrizar?

Un puñado de países ricos negocia un "acuerdo" secreto en la cumbre de Copenhague, sin la participación de países pobres y de Naciones Unidas, con el objetivo de liquidar el Protocolo de Kyoto y reemplazarlo con un "acuerdo político" no vinculante que no les obligue a cumplir metas de reducción de emisiones ni a asumir sus responsabilidades históricas como principales causantes del cambio climático.

El acuerdo secreto negociado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca y otros países desarrollados se filtró a la prensa ayer y fue difundido por el periódico londinense The Guardian. El documento confirma lo que todo el mundo ya sabía mucho antes de que empiece la cumbre climática.

En noviembre, delegado de Estados Unidos Todd Stern advirtió que era poco probable que los países alcancen un acuerdo en Copenhague. En una conferencia celebrada en Barcelona, el negociador de Washington Jonathan Pershing dijo que su país no estaba en condiciones de ofrecer una cuota de reducción de dióxido de carbono (CO2) y tampoco estaba dispuesto a refrendar un pacto de reducción de emisiones que no comprometa a las naciones en vías de desarrollo.

El secretario general de la ONU Ban Ki-Moon admitió en noviembre que la cumbre de Copenhague no resolverá "cuestiones políticas fundamentales" y mencionó que algunos "detalles técnicos serán resueltos en una fase posterior", entre ellos la ayuda a los países más vulnerables y las metas de reducción de emisiones de los países industrializados.

Ban Ki-Moon adelantó que la cita en Dinamarca se cerrará con un "acuerdo político" que trace el camino hacia un nuevo pacto de reducción de emisiones y de acciones de adaptación factibles de ser puestas en práctica recién en 2010.

¿Qué proponen los ricos?

El documento secreto filtrado en Copenhague tiene la forma de un acuerdo político "no vinculante" en cuanto a la reducción de emisiones, aunque sus autores asumen el compromiso de redactar un documento jurídicamente vinculante en el futuro.

Los países desarrollados buscan liquidar el Protocolo de Kyoto y reemplazarlo con un nuevo acuerdo político con metas de reducción de emisiones no obligatorias que diluye sus responsabilidades históricas en la crisis climática, según el embajador y negociador boliviano Pablo Solón.

El protocolo de Kyoto compromete a los países desarrollados a cumplir metas obligatorias de reducción de gases de efecto invernadero, sobre la base del principio de responsabilidad común pero diferenciada, tomando en cuenta que son ellos son los responsables de la gran mayoría de las emisiones históricas acumuladas en la atmósfera.

Antes de la cumbre, el gobierno de Barack Obama observó que el Protocolo de Kyoto está desactualizado y debería descartarse porque no impone metas de reducción de emisiones a los países en desarrollo. En el acuerdo secreto difundido ayer en Copenhague, los países del norte sostienen que debe nacer un nuevo tratado que remplace el enfoque de tratamiento diferenciado para países desarrollados.

Ahora los ricos proponen que todos los países cumplan las mismas metas, sin tomar en cuenta el origen del problema, y fijan un "pico de emisiones" para los países en desarrollo, exceptuando a las naciones menos avanzadas.

En otras palabras, las potencias proponen que los países en desarrollo reduzcan sus emisiones en un plazo de 15 años. "Nos encantaría hacerlo, pero ¿creen ustedes que en 15 años vamos a ser capaces de resolver los problemas de la pobreza y el desarrollo, cuando la mayoría de los países desarrollados se tomaron 200 años?", cuestionó el embajador Solón.

El documento negociado bajo la mesa se propone como objetivo a largo plazo estabilizar las emisiones en 450 partes por millón, con el fin de limitar el calentamiento global a un incremento promedio de 2 grados centígrados.

Pero esa meta es insuficiente y supone de hecho una catástrofe para Africa, aseguró Solón. "Si ustedes saben que lo que están haciendo está mal y si sus víctimas les piden clemencia; ¿cometerán el asesinato?", pregunta a las naciones ricas Axam Maumoon, un joven de 15 años de edad, embajador de la República de las Maldivas, un país en riesgo de desaparecer porque el 80 por ciento de su territorio está sólo a un metro por encima del nivel del mar.

Los científicos dicen que a 450 ppm y 2º C de incremento de la temperatura, la probabilidad de una catástrofe irreparable en el plantea es del 50%. "¿Ustedes enviarían a sus hijos en un avión que tiene sólo el 50% de posibilidades de aterrizar?", preguntó Solón a los negociadores de las potencias del norte.

"Si realmente tomamos en serio el problema, nuestro objetivo debería ser 1 o máximo 1,5 grados de aumento; lo responsable es reducir las emisiones a 300 ó 350 ppm; de lo contrario no estamos pensando en toda la humanidad", alertó el embajador boliviano.

Por otro lado, el acuerdo de los ricos propone incorporar los mecanismos de Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) al mercado de carbono.

Según los países del Sur, no es responsable emplear los mismos mecanismos de mercado que causaron la crisis financiera para enfrentar al problema más grave de nuestro tiempo. Además, los mecanismos de mercado permiten a los países ricos evadir sus responsabilidades comprando certificados reducciones con proyectos que se realizan en los países en desarrollo. Es decir, "ellos causaron el problema y ahora están buscando que los países en desarrollo hagan la limpieza", reclamó Solón.

Los países como Bolivia que han conservado sus bosques deben ser reconocidos y compensados, pero es importante que estos programas sean dirigidos por los Estados y las comunidades indígenas y no por instituciones privadas y ONGs que negocian con los REDD.

"Aquí lo que están discutiendo es la manera de promover el mercado de carbono para negociar con el cambio climático", pero el cambio climático debe enfrentarse de manera planificada con un acuerdo vinculante "y no mediante la ley de la oferta y la demanda. No podemos jugar con las vidas de esta manera", criticó Solón.

El ambientalista nigeriano Nnimmo Bassey, fundador del grupo Acción por los Derechos Ambientales de Nigeria (ERA, por sus siglas en inglés) y presidente de Amigos de la Tierra Internacional, afirmó: "El norte global tiene una deuda climática con África".

"Permítanme ser muy categórico: 10 mil millones de dólares no alcanzarán ni para comprar ataúdes suficientes para las personas de los países en desarrollo", dijo a su turno el negociador sudanés Lumumba Stanislaus Di-Aping, presidente del Grupo de los 77.

Stanislaus Di-Aping dijo que las propuestas del acuerdo secreto son inadmisibles, mientras que el embajador Solón alertó que este tipo de documentos que se negocian de manera poco transparente y que aparecen a último momento como una "declaración política", se utilizan para presionar al resto de los países con el argumento de que es la última oportunidad para llegar a un acuerdo.

Los países industrializados y el secretariado de la Convención explicaron que el documento cuestionado no tiene ningún valor, no forma parte del proceso formal de negociación, y es un texto más entre muchos otros que han ido circulando en la cumbre de Copenhague.

Con datos de Democracy Now, Observatorio de la deuda en la Globalización y Prensa Latina.
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